El juego de palabras del título de la entrada de hoy tiene su explicación ... Y es que no hay nada como quemarse con los primeros rayos de un sol inesperado (por tardío) para caer en la cuenta de que no tienes loción "aftersun". La semana pasada Gonzalo pasó un día de excursión al aire libre con el colegio, y a pesar de recomendarle encarecidamente que se protegiese con pantalla solar las partes del cuerpo que iban a estar expuestas al "astro rey", ya sabéis cómo son los preadolescentes: les llega la información, pero no la procesan porque tienen el cerebro ocupado en otros menesteres (los que sois mamás y papás me entendéis perfectamente ;D).
Total que Gonzalo, como era de prever, vino del mismo color que las langostas cuando se introducen en agua hirviendo, es decir, con un eritema solar de principiante. Y en casa, aplicando las Leyes de Murphy, no teníamos con qué calmar adecuadamente los estragos del sol. A duras penas logramos aliviar un poco el desastre con una bodymilk a base de aloe y alantoína.
Así que me he aplicado, y ya he adquirido
ésta de Kiko, calmante y emoliente, que además huele de maravilla ...
Ya, de paso, aproveché para traerme a casa estas sandalias tipo "havaianas" de Suiteblanco, que me parecieron de lo más estilosas ... ¿Qué os parecen?
Fotos: by me.
